Volar con sobrepeso 

Consejos para que tus vuelos aéreos sean menos tortuosos si tienes un sobrepeso importante

Volar con sobrepeso


 

  

Ya no es noticia el hecho de que la obesidad ha sido declarada epidemia por la OMS. De hecho, es el tema central de la mayoría de los congresos médicos en el mundo, y la prioridad pasa por preparar en estos días pasa por preparar a la humanidad para los cambios que van a venir en los próximos 20 ó 30 años.  

Efectivamente, las posibilidades de que padezcas sobrepeso son más o menos de una en dos —si vives en Francia tal vez un poco menos—. Por eso, mientras esperamos que el mundo se adapte a la epidemia de obesidad, nos pondremos en el lugar de aquellas personas que deben viajar con sobrepeso.

Los viajes aéreos no tienen por qué ser una pesadilla para las personas que tienen un grado importante de sobre peso. Aunque, definitivamente, suele serlo en muchas ocasiones. A continuación, Enplenitud te acerca algunos tips para que puedas realizar tus viajes aéreos como cualquier otra persona. 

Reserva con inteligencia

Esto quiere decir que evites las horas pico a la hora de planificar tu travesía. Saca provecho de los vuelos nocturnos, en los que existen menos posibilidades de que los aviones estén llenos. La idea es incrementar las posibilidades de tener un asiento libre a tu lado.

La posibilidad de que esto ocurra es cero, por ejemplo, si vuelas desde el Aeropuerto Internacional de Los ángeles a las seis de la mañana del lunes, pero posiblemente sea mayor si lo haces a la medianoche del miércoles. 

Solicita un compañero de asiento invisible

Dile a la aerolínea que eres corpulento/a y solicita que mantengan libre el asiento contiguo tanto como sea posible. Al menos, muchas aerolíneas accederán a tu pedido, ya sea para evitar las quejas de otros pasajeros o para escapar a la incómoda situación de pedirte que compres un segundo boleto. Sólo se trata de un pedido razonable que puedes hacer; una apelación al buen juicio. 

Extiende tu cinturón de seguridad

Al momento de reservar tu vuelo, trágate tu orgullo y solicita una extensión para tu cinturón de seguridad. Si no lo haces y caes en cuenta de que necesitarás uno mientras estás abordando, solicítalo inmediatamente. No esperes al animado discurso de las azafatas para hacer tu pedido. Mientras más tarde hables, mayor será la atención del resto del pasaje que recaerá sobre ti. 

El anexo del pasillo

Pide un asiento inmediato al pasillo, o en la fila individual si es que la hay, de modo que dispongas de un poco más de espacio y que puedas estirar las piernas y brazos en el pasillo mientras nadie esté caminando.

Asegúrate que no se trate de un asiento de partición. Si bien tienes más espacio para los pies en un asiento de partición, los apoyabrazos generalmente no se regulan y las bandejas suelen desplegarse desde los apoyabrazos hacia la parte de tu regazo (lo que sería decididamente incómodo para tu condición). 

Evita el medio

Si no puedes conseguir el asiento del pasillo, solicita la ventana. Seguramente, no querrás quedar atrapado/a en asiendo del medio. Si bien es simplemente incómodo para las personas de talla normal, para alguien con obesidad puede convertirse en una tortura. No hay escapatoria. No tienes adónde ir. Sólo podrás desparramarte sobre los hombros y los regazos de las personas que están a tus costados. Y, desde luego, esto no es agradable para nadie. 

Aborda temprano

Incluso los individuos de talla media tienen problemas para entrar y salir de la nave central de asientos de la mayoría de los aviones, y esta tarea se hace todavía más difícil cuando la nave se encuentra llena de pasajeros acomodándose o ubicando sus bolsos en los maleteros superiores.

Por esta razón, lo recomendable es siempre abordar temprano, junto con el resto de los pasajeros que necesitan de algún tiempo extra para hacerlo. El agente de la puerta no te fastidiará al respecto, pero si así lo hiciere, simplemente explícale que eres una persona obesa y que necesitas algún tiempo extra para acomodarte. 

Levanta los apoyabrazos

Cuando llegues a tu asiento durante el preembarque, levanta los apoyabrazos entre los asientos. Esto puede darte ese espacio extra que necesitas. Es posible que la persona que se siente a tu lado no diga nada. Y si lo hace, dile con una sonrisa que ambos estarán más cómodos con el apoyabrazos levantado. Si el problema persiste, considera solicitar al acomodador un cambio en el plan de ubicaciones. 

Haz antes de abordar

Utiliza los baños del aeropuerto antes de abordar el avión. Si puedes evitar usar los pequeños e incómodos baños del avión, hazlo. Obviamente, no es el lugar más agradable para tener un problema o quedar atascado. Al momento de reservar el viaje pregunta si tu vuelo posee facilidades para personas con discapacidades. Si no es así, puede que quieras cambiar de planes.  

Evita la bandeja

Si no puedes bajar la bandeja, pide a la azafata que el pasajero de adelante ponga su asiento en posición vertical mientras vas a ingerir tus alimentos —tal vez así consigas desplegarla—. Si esto no ayuda, solicita una almohada y colócala sobre tu regazo. Ahora, utilízala como bandeja y almuerza sobre la misma.           

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