Si quieres bajar de peso, olvídate de las dietas 

Si se desea bajar de peso y mantener los logros obtenidos, de nada servirán las mil y una dietas que circulan en las revistas y por Internet. Claves para no subir de peso después de adelgazar

Si quieres bajar de peso, olvídate de las dietas


 

La historia es conocida: vio en la revista que se exhibía en el quiosco una dieta “infalible” para bajar de peso en poco tiempo. Así, luego de adquirir el ejemplar y respetar a rajatabla el programa, logró bajar algunos kilos (aunque menos de los esperados).

En vistas del aparente éxito, se sintió reconfortado, pero, a los pocos días, retorno al peso habitual, hasta que pasado un tiempo vio en el quiosco otra revista, que esta vez prometía una dieta “totalmente confiable”…

 En realidad, las dietas a corto plazo no funcionan. Y es que según los especialistas en nutrición, estas dietas de comidas permitidas y prohibidas durante un lapso de tiempo, solo pueden arrojar como resultado triunfos transitorios, en los que se podrá perder peso pero sólo por unos meses, por lo que tarde o temprano los ”kilitos” de más reaparecerán nuevamente.

 Por eso, si lo que realmente se desea es bajar de peso, debe seguir el consejo de los nutricionistas profesionales, quienes resaltan que para todo esto la única opción es armar un verdadero plan de adelgazamiento, mediante un programa constante y personalizada para modificar los hábitos alimenticios y físicos… para siempre.

Por eso, los planes nutricionales de tiempo prolongado hacen hincapié en la presencia de muchas menos grasas y azúcares concentrados, y más verduras, frutas, fibras, y carnes magras en las dietas, pero de forma constante, y no por solo unos pocos días.

 Pero además, prestan atención a un elemento que no suele estar presenta en la mayoría de las dietas: el ejercicio físico, algo que muy pocos practican, inclusive quienes desean adelgazar.

 En busca del plan apropiado

 Como vimos, los elementos fundamentales para alcanzar un peso apropiado y lograr mantenerlo en el tiempo, es cambiar los hábitos nutricionales y mantenerse activo físicamente.

Pero para esto, no alcanza con tomar alguna receta de las miles que circulan en las revistas o Internet, sino que muy por el contrario se debe buscar la asistencia de nutricionistas y otros profesionales calificados, que puedan escuchar y guiar a lo largo del proceso, desarrollando además un plan personalizado que contemple un tratamiento y espacio para comprometerse a bajar de peso, el cual será elaborado teniendo en cuenta todas las fortalezas y debilidades de los pacientes. 

Pero además, quien se someta a un tratamiento debe estar predispuesto a efectuar un cambio drástico en sus rutinas de vida, las cuales deberá modificar por mucho más que una o dos semanas, es decir para siempre.

 Por eso, y con la recomendación de evitar frustraciones, los especialistas afirman que quienes posterguen constantemente la puesta en práctica de un determinado plan, deberán dejar sus planes de adelgazamiento para tiempos futuros, ya que en estos casos será muy claro que aún no se ha tomado la determinación de cambiar de vida, y el comienzo de una dieta sólo les provocará más malhumor e irritación.

 En cambio si se confía en modificar definitivamente las rutinas de vida, será imprescindible comenzar ya mismo, para auto-demostrarse que el deseo de adoptar nuevos hábitos es real y verdadero.

 Una vez que se cuente con la asistencia de profesionales y la férrea determinación de llevar una vida más saludable, se podrá lograr un avance real y duradero en el tiempo, o bien saber las verdaderas causas que provocan el fracaso.

 Así, cuando pese a estos factores (un plan personalizado y la determinación propia) no existan avances en el objetivo, se podrá conocer las verdaderas causas del sobrepeso, que, en la mayoría de los casos, seguramente tendrán más que ver  con cuestiones relacionadas al plano psicológico, antes que fisiológico. 

Sucede que las causas por las que una persona padece de sobrepeso tienen mucho que ver que con lo que ingiere, pero esto último está estrictamente relacionado a las ansiedades, las culpas, y otro tipo de trastornos psicológicos que ninguna dieta hará desaparecer, y que luego volverá a presentarse en su forma de “kilos de más”.

 En estos casos, además de los nutricionistas, se harán presentes los psicoterapeutas, para detectar las posibles causas psicológicas que puedan estar obstaculizando la dieta.

 Según afirmaron los expertos consultados, uno de los mayores problemas que la gente tiene para mantener su plan para adelgazar, es la presencia de falsas expectativas desde el inicio, lo cual provoca que, ante la imposibilidad de lograr el cuerpo una actriz o deportista famoso, se provoque una frustración que lleve al paciente a abandonar su plan al poco tiempo.

 Una terapia psicológica intentará entonces que la persona se acepte tal como es, y desarrolle expectativas más acordes con la realidad. Asimismo, tratará de descifrar los episodios compulsivos, que provocan ganas de comer aún sin sentir hambre.

 En efecto, el hambre es una normal sensación biológica que experimenta cualquier tipo de organismo, pero la búsqueda de ciertos alimentos que gratifican y suben el ánimo de la persona, responde generalmente a cuestiones que se encuentran ocultas en el subconsciente, las cuales el terapeuta debe ayudar a que el paciente reconozca, elabore y corrija.  

La puesta en práctica de un nuevo estilo de vida

 Lejos de buscar un ideal físico determinado, aquellas personas que deseen reducir y mantener luego su peso, deben tender a motivarse por la búsqueda de una mejor salud para sí mismos.

 Para esto, se deberá en principio cambiar los hábitos con los que se come, además de la comida en sí misma. Comer bien, masticar lentamente, tragar tranquilo, será tan importante como reemplazar el mate o café con leche de la mañana por una naranja o un kiwi, o incorporar caldos dietéticos antes del almuerzo y/o la cena, y frutas o gelatinas una hora después del plato principal.

 También serán muy útiles algunas técnicas de auto-ayuda, como pesarse muy frecuentemente, sin permitirse ningún tipo de aumento superior a los 200 gramos, o caso contrario, tomar rápidamente, sin dejar que el tiempo pase, un auto-control más estricto durante unos días, hasta lograr retornar al peso que desea mantener: lo más probable, es que al cabo de un tiempo prolongado la persona y el organismo mismo aprendan a vivir con ese nuevo peso.

 Otro secreto, podría ser el de la auto-premiación, es decir darse gratificaciones (por supuesto no alimenticias, sino del tipo regalo de ropa, bijouterie, o entradas para el teatro), a medida que se logre adelgazar.

 Y, como señalamos, también será decisiva una actividad física continua, para lo cual se deberá, como mínimo, realizar una hora de caminata continua tres días a la semana, o bien cualquier otra actividad que resulte más placentera para el paciente,  como por ejemplo cultivar un jardín, tomar clases de baile, u otro tipo de tareas que requiera de un movimiento continuo.

 La idea, es que se logre conceptuar al ejercicio físico no como un recurso que sirva únicamente para bajar kilos, sino como elemento que permite corregir los problemas que produce la obesidad, que además de estéticos interfieren en una buena salud.  

 Por último, será muy importante que la persona cuente con un aliento de su grupo social, el cual deberá ayudarle mediante el apoyo a sus nuevos hábitos alimentarios y físicos (por ejemplo acompañando al paciente a hacer ejercicios, preparándole comidas especiales, o ayudándole a evitar aquellas que engorden), siendo realistas con sus palabras (no diciendo que ya está “flaco” quién lo está), y demostrando fehacientemente su agrado por los cambios, su respeto y admiración por la persistencia. 

Por eso, si cree poder encontrar profesionales apropiados, tener un grupo de personas que lo apoye par siempre, y sobre todo, poder tomar la determinación de modificar de una vez y para siempre sus hábitos de vida…. ¡Comience ya!

     

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