Tomar helado es bueno para la salud
La dinastía china
Tang (800 A.C) utilizaba el hielo como alimento, al que mezclaban con frutas y
néctares. De esta manera se creó el
helado que
luego Marco Polo, introdujo en Italia alrededor del año 1320.
Sabores clásicos a fresa, limón, chocolate, vainilla y no tan tradicionales, con
gusto a salmón, jamón o queso han trascendido las fronteras culinarias y su
fama, también, pero ahora, gracias a un nuevo estudio, se ha descubierto que el
helado no engorda si se lo ingiere de manera adecuada y que sus beneficios son
demasiados como para desecharlos de las comidas cotidianas.
Un reciente estudio
estadounidense ha demostrado que el consumir
helado ayuda a
perder peso, fortalece los huesos, quema grasas, regula la tensión arterial,
suaviza los dolores menstruales, previene las piedras en el riñón y vigoriza el
sistema inmunológico.
“El helado, contiene mucho calcio y eso hace que se quemen más calorías, de
ahí su doble virtud. Por un lado, se puede perder peso, por el otro se ejerce un
efecto óseo protector. A la mayoría de la gente hay que obligarla para que
consuma alimentos con calcio, pero cuando se le dice que el helado contiene
buenos niveles de calcio que el organismo necesita, y que no es un alimento que
engorda, si se regulan las calorías, lo adoptan sin ningún inconveniente. No se
lo puede descartar ya que además contiene fibra, lípidos, proteína, minerales y
aminoácidos”, explica el médico nutricionista argentino Bernardo Lafuente,
quien en las dietas que prepara para sus pacientes incluye la ingesta de helado
diario.
Investigadores de
la Universidad de Harvard, Estados Unidos, han descubierto que el helado también
reduciría el riesgo de infertilidad femenina.
“El consumo de lácteos enteros beneficia la ovulación. En este estudio
norteamericano, más del sesenta por ciento de las mujeres encuestadas informaron
de infertilidad a causa de la anovulación que ha mejorado en varios casos con la
ingesta de productos que contienen leche entera, como el helado”, explica
Lafuente.
Otro
informe elaborado por diferentes catedráticos de nutrición españoles detalla las
virtudes de este alimento y las conclusiones han sido plasmadas en el “Libro
Blanco de los Helados”, editado por la Sociedad Española de Medicina Familiar y
Comunitaria (SEMFYC).
“El helado no sólo es un postre sino que puede ser un complemento ideal de
una merienda sana, parte de un almuerzo o de una cena”, asegura el
nutricionista español Juan Manuel Esparza, y agrega:
“aporta vitamina B2, calcio y proteínas. Es un
buen complemento si se lo degusta en su medida justa”.
La Asociación
Internacional de Productos Lácteos informó que Nueva Zelanda encabeza el consumo
per cápita de
helado con un total de 26,3 litros. En segundo lugar se halla Estados Unidos
con 22,5 litros. Italia, Francia y España solamente consumen 6 litros al año por
habitante.
El único país de Latinoamérica que figura en el informe es Chile con una ingesta
de casi 6 litros per cápita al año. Resulta un consumo demasiado bajo, pero es
consecuencia de la fama adquirida, ya que siempre el producto ha sido
considerado como responsable del aumento de peso, productor de caries, y
contraproducente para digerirlo durante el invierno.
Los beneficios, sin embargo, no avalan su ingesta sin control. Hay que tener en cuenta las calorías permitidas. “Una mujer debe consumir unas 1.500 al día y un hombre, 2.000. Por día Se puede comer media o una taza”, revela el Lafuente.
Beneficios del consumo de helado
- Los helados con leche y de yogurt, cubren hasta un 15 por ciento de los requerimientos diarios de calcio.
- Los helados artesanales tienen bajo contenido de grasa, un 6 por ciento.
- Su consumo no daña la garganta ni el estómago. Se puede ingerir sin problemas en invierno.
- Contiene proteínas y vitaminas.
- Ayuda a cicatrizar y reducir inflamaciones en las amígdalas.
- Fortalece los huesos y regula la presión arterial a través de su aporte de calcio.
- Permite perder peso. Hasta 2 kilos por semana.
- Es apto para diabéticos ya que la grasa que contiene retrasa la absorción de azúcar.
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