Dieta de las tres etapas
Esta dieta se basa en una teoría acerca del funcionamiento del metabolismo. Para esta teoría nuestro metabolismo nos pide que consumamos hidratos de carbono y grasas porque tenemos una ¨palanca¨ que se activa o desactiva según lo que consumimos.
Cuando nos acostumbramos a comer pastas y
comidas grasas esta palanca se mantiene en encendido, lo que quiere decir que
nuestro cuerpo está programado para consumir alimentos con el objetivo de
acumular grasas.
Debemos bajar la palanca para apagar este sistema y la única forma de hacerlo es
mediante la comida y el acostumbramiento de nuestro cuerpo a una nueva forma de
alimentación.
Luego de un período de dos semanas en el que le diremos a nuestro cuerpo que ya
no es necesario acumular grasas, usted ya no sentirá esa ansiedad por las
comidas de alto contenido en grasas e hidratos de carbono.
Primer etapa
Ésta es la etapa más difícil porque aquí se concentra todo el esfuerzo para bajar la palanca.
Durante dos semanas debe eliminar totalmente de sus comidas frutas, pan, arroz, pastas, azúcar, bebidas alcohólicas, y los productos que ya se compran cocinados como papas fritas, cereales, galletitas, etc.
En especial debe evitar las gaseosas, que suelen ser las más difíciles de abandonar, y la comida proveniente de las casas de comida rápida. Los especialistas aseguran que estas comidas, que pasan por muchos procesos antes de llegar al producto final, son los que contienen los carbohidratos más difíciles de eliminar.
En cambio ,si nos concentramos en comer los
carbohidratos ¨buenos¨, nuestro cuerpo podrá eliminarlos con facilidad además de
que permitirá una mayor producción de insulina, lo que lleva a perder peso.
Como ve, usted estará eliminando de sus días gran parte de la comida que suele y
le gusta comer.
Pero recuerde que esto sólo es por las primeras dos semanas, en las que está
garantizado que perderá de cuatro a seis kilos de grasas.
Para compensar, está permitido comer carnes rojas y blancas. Esto quiere decir que puede asistir a asados y parrilladas y verse tan feliz como los demás. Churrascos, pescados y pollos a la plancha, y acompañar con una ensalada.
En esta dieta puede comer todos los vegetales
que quiera, huevos, quesos y frutas secas. Sólo debe respetar su hambre y a
usted mismo. Esto quiere decir que debe comer hasta que se sienta satisfecho y
no seguir comiendo sólo porque se ve bien lo que se sirve.
Si tiene en cuenta que esta etapa de la dieta incluye tres comidas al día, más
pequeñas comidas antes del almuerzo, antes de la cena e, incluso, un postre por
día, esto no debería ser problema.
Los especialistas aseguran que incluso las
personas que sólo comen pasta y dulces todo el día pueden sobrevivir dos semanas
sin ellas, teniendo en cuenta todo lo que sí les es permitido comer.
Segunda etapa
Ahora que su cuerpo ya ha bajado la palanca, podrá comenzar a incorporar algunos hidratos de carbono y grasas.
Sentirá que su cuerpo ya no le pide tantos
como antes, se ha acostumbrado y el sistema de acumulación de grasas se
encuentra apagado. Puede comer lo que usted quiera mientras lo haga en forma
mesurada. Esto quiere decir que puede reincorporar lo que usted quiera a la
dieta pero no todo a la vez, ni en proporciones demasiado grandes, ni con la
frecuencia con la que los comía antes.
Debe mantener este ritmo durante dos semanas, para asegurarle a su cuerpo que
éste es el metabolismo que desea tener y no el anterior.
Tercera etapa
Durante la etapa final se levantan todas las restricciones porque su cuerpo sólo le pedirá lo necesario. Usted mismo ya no sentirá ganas de comer todo lo que comía antes e irá perdiendo peso hasta llegar a su peso ideal sin realizar mayor esfuerzo.
Su metabolismo se
encargará de eso. Una vez más, sólo debe respetar a su hambre y a usted mismo.
Si lo hace, olvidará que se encuentra haciendo dieta, será una nueva forma de
vida y por eso esta etapa no tiene una duración determinada.
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