Adelgazar sí, correr riesgos no

Muchas veces buscamos adelgazar con ayuda de medicamentos, pero ¿sabes por qué muchos de ellos están prohibidos en muchos países?

Adelgazar sí, correr riesgos no


 

 

  

La fenilpropanolamina es una droga anorexígena (disminuye el apetito) y descongestionante del grupo de alcaloides de la efedrina, con las cuales comparte varias acciones, entre ellas la capacidad de producir vasoconstricción, es decir, disminución del calibre de los vasos sanguíneos, causando lesiones vasculares.
Son éstas alteraciones vasculares las que pueden dar lugar al accidente cerebrovascular (ACV). Estos cuadros normalmente dejan algún tipo de secuela, siendo en algunos casos fatales. Aún no se determinó a ciencia cierta el mecanismo por el cual produciría el ACV, pero uno los factores seguramente es su relación con la presión arterial.
Su uso comercial es como anorexígeno y descongestionante - antigripal, como actúa regulando la sensación de saciedad se lo usa en muchos regímenes dietéticos para bajar de peso; y en casos de congestión nasal o resfríos, por su efecto vasoconstrictor disminuye la congestión mejorando el estado general gripal del paciente.
Actualmente se lo utiliza en decenas de 35 remedios de expendio bajo receta -salvo en EEUU donde se lo comercializaba libremente-.
En un artículo publicado en el New England Journal of Medicine, se comenta el estudio realizado en la universidad de Yale en EEUU, donde se estudió la frecuencia de casos de ACV entre mujeres de 18 a 49 años que habían consumido esta droga en preparaciones para adelgazar o para resfríos, y que no presentaban ninguna alteración cerebral previa, se observó que este grupo padecía de accidentes cerebrovasculares con mayor frecuencia al esperado por su sexo y edad.
El estudio indicó claramente que el aumento de 15 veces en la incidencia de esta alteración se relaciona con mujeres que han usado la droga como anorexígeno o como antigripal, mientras que en los hombres no se encontró mayor incidencia de ACV entre quienes la usaron como antigripal y no se cuentan con datos del uso entre hombres como anorexígeno.
Esto abrió un debate en la Administración de Drogas y Alimentos (FDA) en EEUU, donde se decidió retirarla del mercado.
Este fármaco no suele formar parte de los preparados magistrales (los famosos “homeopáticos”, que en realidad no lo son) más comúnmente usados en el tratamiento de la obesidad, pero es conveniente asegurarse consultando antes de tomarlos al médico que los receta.
No espere encontrar la palabra “fenilpropanolamina” en la receta o la etiqueta, pues en estos preparados generalmente se emplea un nombre de fantasía que no es el original de la droga recetada.
Ante la evidencia científica es recomendable evitar los remedios con esta droga y reemplazarlos por otros que tengan el mismo efecto y contengan otro tipo de sustancias.

        

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